Si alguna vez viste a tu perro mordisqueando el pasto del jardín, probablemente te preguntaste si algo anda mal. La buena noticia es que es un comportamiento completamente normal. Un estudio de la Universidad de Adelaida reveló que hasta el 80% de los perros comen hierba de forma regular, y menos del 25% vomita después de hacerlo.
Contrario al mito popular, comer pasto no es principalmente por dolor de estómago. Existen al menos 6 razones reales detrás de este instinto.
1. Instinto ancestral
Los perros heredan este comportamiento de sus antepasados los lobos. Los lobos salvajes consumían las plantas presentes en el estómago de sus presas herbívoras, obteniendo así fibra vegetal de forma natural. Tu perro mantiene ese instinto incluso con su plato lleno de balanceado.
2. Necesidad de fibra
El césped contiene fibra prebiótica que puede ayudar a mantener la flora intestinal equilibrada. Si tu perro come pasto con frecuencia, podría ser una señal de que su dieta necesita más fibra. Consultá con tu veterinario si conviene agregar verduras cocidas o cambiar de alimento.
3. Aburrimiento o falta de estimulación
Un perro que no recibe suficiente actividad física o estimulación mental puede recurrir al pasto como entretenimiento. La textura y el proceso de arrancar la hierba pueden ser una forma de canalizar energía. Más paseos, juguetes interactivos y juegos de olfato pueden reducir este hábito.
4. Gestión del estrés
Masticar libera endorfinas, las "hormonas del bienestar". Algunos perros comen césped como mecanismo para manejar la ansiedad, de la misma manera que un humano podría comerse las uñas. Si notás que lo hace en situaciones de nerviosismo, trabajá en reducir sus factores de estrés.
5. Simplemente les gusta
Muchos perros disfrutan genuinamente del sabor y la textura del pasto fresco, especialmente en primavera cuando los brotes son tiernos y jugosos. Es como un snack natural para ellos.
6. Malestar estomacal (a veces)
En algunos casos, sí puede ser que el perro busque provocarse el vómito para aliviar una molestia gástrica. Pero esto representa una minoría de los casos. El indicador clave es si el perro come el pasto desesperadamente, sin masticar, en lugar de mordisquearlo con calma.
- Si vomita repetidamente después de comer pasto
- Si deja de comer su alimento habitual
- Si tiene diarrea, letargo o pérdida de peso
- Si come pasto tratado con pesticidas o fertilizantes